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miércoles, 30 de octubre de 2013

Noche de concierto


El pasado sábado 26 dimos nuestro primer concierto, según se mire: todos habíamos tenido bolos antes, por separado, y cuatro de nosotros habíamos tocado juntos en una peculiar banda llamada Kin'en, pero en conjunto esta era nuestra primera vez como formación, como un todo, como los Target

En mi caso, y como nos pasaba a casi todos, hacía mucho que no me subía a un escenario, y hasta que no empezaron los primeros compases no me di cuenta de lo mucho que lo había echado en falta durante todo este tiempo (¿un año, dos?). Increíblemente, y a pesar de lo tímido que soy, apenas hubo nervios, ni temblores, ni nada de eso; solo muchas ganas de subir, tocar y disfrutar. Fue entre amigos, y además en casa: en el pub 2 karas. Había poco espacio, sí, y mucho calor, sí, y... y muchos colegas, viejos y nuevos (geniales esos Proyecto Hombre), muchísimo buen rollo y mucha marcha después (esa barra libre, qué peligro...).

Ojalá sigamos dando caña, y vosotros que lo veáis. Os dejo unas fotillos:

Aquí nos podéis ver a la banda al completo. Excepto al batería, claro, que está completamente tapado por mí.

Ahí está, ya veis que no os mentía. El pobre tocó con tendinitis...

Ummm, no hay mucho que decir sobre esta foto. Inserte chascarrillo ocurrente aquí.

Aquí aparezco yo, en mi faceta más oscura...


...y aquí yo de nuevo, esta vez en mi faceta más borrosa.
 
La súper señal de batman Target que se curró Fran. Todavía no hemos comprobado si se proyecta entre las nubes...

martes, 22 de octubre de 2013

El cementerio de barcos, de Paolo Bacigalupi


Texto de contraportada (RHM):

En la costa de lo que una vez fue el golfo de México, la gente sobrevive desguazando antiguos petroleros y buques mercantes, y malvendiendo sus piezas a las grandes emperesas. Cable de cobre. Planchas de hierro. Chatarra. A veces aceite o incluso un bidón de petróleo. Son los tesoros que el joven Nailer y sus compañeros rescatan de los barcos varados en la playa. Es una profesión dura en un mundo duro y solo hay una manera de escapar de él: con un golpe de suerte. Y la suerte sonríe a Nailer el día que descubre un hermoso velero encallado en las rocas, una de esas naves con las que siempre ha soñado. Pero dentro hay una chica prisionera: si la mata, será rico; si la ayuda a regresar con los suyos..., comenzará la aventura.

La novela juvenil de Bacigalupi
Así es como me la presentaron a mí: como una novela juvenil. Ambientada en ese contexto biopunkie tan propio del autor, con sus mega corporaciones, su bioingeniería y su distopía ambiental, pero muy distinta a la obra que le ha dado la fama. Los que me leéis de vez en cuando seguramente sepáis cómo me entusiasmó esa novela, La chica mecánica, en la que Bacigalupi nos contaba una trepidante historia de conjuras políticas y económicas en una Tailandia muy diferente a la actual pero, al mismo tiempo, reconocible. Es verdad que en aquella reseña dije algunas cosas que a muchos les parecerán exageradas, indulgentes o ingenuas, en parte porque las creía y en parte también porque, qué coño, soy lector antes que crítico y prefiero seguir entusiasmándome mientras pueda.

Aquella reseña a La chica mecánica sudaba entusiasmo, en parte, porque yo acababa de descubrir un autor de mi gusto, y eso siempre es algo a celebrar. Como dije en aquella entrada, conviene seguir la carrera literaria de este hombre, y eso es lo que haremos. Pero antes que nada...

¿Qué es lo que vamos a encontrar?
O lo que es igual: ¿realmente estamos ante una novela juvenil? Pues es difícil que yo lo diga, porque "juvenil" es una etiqueta que siempre me ha disgustado. Es cierto que los protagonistas son jóvenes, que la estructura narrativa algo tiene de aquellas novelas de juventud de A, luego B, finalmente C, que la sensación de aventuras es constante... pero el caso es, como digo,que la etiqueta juvenil me parece muy peligrosa, y a la hora de endilgarle este sambenito a alguna historia hay que tener cuidado. Conozco a mucha gente que nunca leerá una novela si se la presentan como juvenil, y que sin embargo habría disfrutado de libros como el clásico de Ende La historia interminable, la novela de Pratchett Mauricio y los roedores sabios o, por qué no, esta misma novela de Bacigalupi. 

Y es que de entre las tapas del libro hay mucho que extraer. La lectura, aunque rápida, deja un poso que los que vinimos a este libro tras leer su anterior obra sabremos apreciar; así ha sido para mí, vaya. No en vano aquí también hay especulación (el universo es el mismo en ambas novelas), y con Nailer y compañía asistimos de nuevo a esa construcción de personajes ricos y creíbles, con sus cuitas y problemas.

Por otro lado, hay que tenerlo claro: salvo muy pocas excepciones, en El cementerio de barcos no vamos a encontrar lo mismo que en La chica mecánica. La prosa es más ligera, el contexto, aunque rico, no tiene todas las texturas que sí había en La chica mecánica. La trama es mucho más lineal, no tiene ese aspecto coral, no asistimos a un entretejido de subtramas ejecutadas por otros tantos personajes, sino que de principio a fin seguimos a nuestros héroes en su particular epopeya. En este sentido, El cementerio de barcos es una novela más fácil de escribir, aunque no por ello menos trabajada.

En resumen
Una novela que leer si te ha gustado La chica mecánica, o si esta te intimida por su densidad y quieres probar la pluma de Bacigalupi en distancias más cortas y con una trama mucho menos elaborada. No es una novela maravillosa ni revolucionaria, pero es una muy buena novela, impecáblemente escrita y muy entretenida, y con mucha más reflexión y significados de los que se suele buscar en la novela "juvenil" media. 

En mi caso cumplió totalmente con mis expectativas, así que no la dejéis pasar si podéis haceros con ella. Me veo obligado, eso sí, a decir que la presencia de ciertas criaturas fruto de la bioingeniería, humanoides y con cabeza de perro, me tuvo media novela pensando en dioses egipcios y en Stargate. Es un detalle minúsculo, pero (aunque no tendría por qué ser así) por algún motivo el autor no consigue que esas criaturas sean creíbles. De verdad que los habría eliminado sin miramientos de haber sido Bacigalupi.  

Pero no me hagáis mucho caso en esto: yo no soy Bacigalupi, ni he escrito una novela tan genial como La chica mecánica...

viernes, 4 de octubre de 2013

Seleccionado para la II convocatoria Ácronos de steampunk



Pues sí, repetimos publicación steampunk. Después de participar en la antología Steamtales que publicó Dlorean, he tenido la suerte y el placer de ser seleccionado para la antología Ácronos II, coordinada por Josué Ramos y que será editada por Tyrannosaurus Books, con mi relato Disparos en la niebla.

Esta es la lista de seleccionados, ordenada por la extensión de los relatos presentados, que publicaba Josué hoy mismo en el blog de la antología steampunk:

Concha Perea
Eduardo Vaquerizo
Paulo Ce Ramírez
Héctor Gómez Herrero
Pedro Moscatel
Ángeles Mora
Laura López Alfranca
S.J. Chambers
Cristina Puig
Josué Ramos
Rafael González
José Ramón Vázquez
Gloria T. Dauden
Luis Carbajales Terés
Rodolfo Martínez


Disparos en la niebla es un relato de disociación, de universos alternativos y alteraciones en el éter (¿o deberíamos decir en el campo de higgs?). Ojalá os guste si tenéis oportunidad de leerlo... pero para eso todavía habrá que esperar un poco, claro.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Breve: El rebaño del lobo, dos años después

Hace un par de días que un buen amigo me enviaba esta fotografía tomada en la fnac: 



Me siguen haciendo ilusión estas cosas, espero que no sea algo malo, que no me convierta en un ingenuo, o peor, en un soberbio. Pero no, digo yo que tiene que ser normal, que a cualquiera le hace ilusión ver que su libro, su criatura, sigue en las estanterías. 

Parece que fue ayer, cuando vi por primera vez la maquetación de portada, cuando leí la prueba previa de imprenta, o cuando caminaba con el primer ejemplar, mi ejemplar, por fin en la mano (ese mensaje de mi editor, Juan Carlos: "tenemos los libros.").

Ha pasado el tiempo, creo haber aprendido algo desde entonces, aunque sé que no he hecho más que empezar y esto de aprender no es algo que termine nunca; todavía quedan muchas noches de trabajo, muchos retos y muchas decepciones, espero que salpicadas de algún éxito... pero qué coño, jamás habría esperado esto hace años, cuando garabateaba relatos en una carpeta de folios. Y encima Lobo, Julia y el resto del rebaño siguen dando caña... 

Un motivo genial para sonreír. Gracias, colega.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Nano-relato animado: Cuatro esquinas

Otro experimento. No sé si debería llamarlos así, no sé si son nanorelatos, animaciones interactivas, ocurrencias, o una manera diferente de ejercitar la programación... pero son divertidos de hacer, así que puede que detrás de estos vengan otros.


CONOCÍA EL CASTIGO QUE ME ESPERABA SI FRACASABA, PERO IGUALMENTE INTENTÉ LO IMPOSIBLE. FUE COMO LEVANTAR AL MISMO TIEMPO LAS CUATRO ESQUINAS DEL OCÉANO.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Descendencia extraterrestre



Una bandera, una pose heróica y un montón de té echado a perder: un inicio para este artículo que puede resultar extraño pero que no es casual. 

Estados Unidos: la colonia emancipada de la metrópolis, la nación que surgió fuera de lo que, hasta poco tiempo antes —en términos históricos—, era considerado el mundo civilizado. No fue la única colonia que vivió su revolución americana, bien lo sabe latinoamérica; pero fue esta la que hizo cundir el ejemplo liberal en tierras galas, la que domó el capitalismo, se convirtió en imperio, y en política acabó relegando a un segundo lugar (después tercero, y cuarto....) al que fuese primer hogar de los colonos: la vieja Europa. 

Nueva Orleans no es Francia, ni Boston es Irlanda. No había en Estados Unidos holandeses, belgas y noruegos, después polacos, húngaros y armenios, después gente de todo el globo. En Estados Unidos lo que hubo desde muy temprano fueron estadounidenses, o como ellos lo llaman, americanos (sin olvidar aquello del origen: ciudadano norteamericano de origen indú, ese resquicio de pertenencia a una cultura milenaria).

Fue leyendo a Asimov, hace unas semanas, en concreto Los robots del amanecer, cuando un párrafo me hizo pensar en algo en lo que por otro lado ya había pensado antes, pero esta vez de otra manera. El párrafo en cuestión no lo recuerdo, pero el pensamiento sí y era el siguiente: del mismo modo que los colonos británicos en norteamérica, así como cualquier otro grupo de colonos en America, África y Oceanía, desarrollaron ese sentimiento de independencia, ¿no sería lógico pensar que lo desarrollarían los colonos que enviemos al espacio?

Es un pensamiento que no solo puede parecer pueril sino además obvio, soy consciente, pero así empiezan la mayoría de ejercicios especulativos. Y sí, ya se ha escrito sobre colonias espaciales que se vuelven contra la Tierra, también lo sé. Pero no creo que fuese lo mismo hablar de esto entonces, en los años treinta, cincuenta y aun ochenta, que ahora, cuando la sonda Voyager ha abandonado la heliosfera, nuestros robots recorren suelo marciano, el gigante —¿obsoleto?— que es la estación espacial internacional aununcia su retirada y da paso a una nueva carrera espacial en el espacio inmediato y la Luna, las iniciativas privadas alcanzan a sus homólogas gubernamentales en proyectos increíbles como el cohete grasshoper de space-X o incluso proponen establecer una colonia humana en Marte a un cortísimo plazo.

La colonización del espacio está en boca de todos los grandes gobiernos. Para empezar, es obvio que esta colonización podría quedarse en poco más que una presencia robótica o de un mínimo de personal, llegado el caso. Pero, ¿y si...? —aquí es donde entra la especulación—, ¿y si hubiese una gran presencia humana fuera de la Tierra? En la Luna, en Marte, en Europa (el satélite de Júpiter), en una estación artificial, no importa donde pero fuera de la Tierra. En cincuenta, cien o ciento cincuenta años, tampoco importa cuando. 

Las colonizaciones suelen comenzar todas igual: lo haremos por el bien de la Tierra. Tanto como decir que lo hicimos por el bien de Europa. ¿Y qué ocurrió cuando los colonos dejaron de ser europeos y se convirtieron en otra cosa? ¿Y cuando los colonos dejen de ser terrícolas, y tomen conciencia de su nueva identidad, una identidad —y perdón por el efectismo pero es así— extraterrestre? 

En la historia el colonialismo tuvo consecuencias que todos conocemos para la población indígena, pero también para las generaciones posteriores de la propia fuerza colonial, que en la mayoría de casos desarrolló (bien en justicia, bien por ambición, no viene aquí al caso) sentimientos de independencia. ¿Qué podemos esperar del escenario tan diferente que se nos presenta, y al mismo tiempo tan plagado de paralelismos con el pasado? 

A cuestionar esos esquemas de colonización espacial en nombre de la Tierra y la humanidad va la siguiente pregunta: ¿qué obligación sentirá hacia la Tierra el nieto del nieto de un hombre nacido a millones de kilómetros de la Tierra? ¿Se seguirá sintiendo humana, originaria de la Tierra, nuestra futura descendencia extraterrestre?

lunes, 9 de septiembre de 2013

A la venta Calabazas en el Trastero XIV: Creaturas


Ya se puede comprar el número XIV de la publicación ganadora de dos premios Ignotus que, a este paso, ya empieza a ser longeva (y lo celebramos). Podéis comprar este número y cualquiera de los anteriores en la web de Saco de Huesos y, de paso, leer mi relato Recuerdos en la sangre.