Páginas

martes, 27 de diciembre de 2016

El secreto de Dedalus, de Óscar Bribián


Texto de contraportada (Saco de Huesos):

¿Qué te sucedería si, debido a un percance, sufrieras un brote psicótico?
Sergio Dedalus es, pese a sus excentricidades, una persona relativamente normal. Juega al ajedrez a diario contra sí mismo y mantiene una actitud muy crítica hacia sus vecinos y compañeros de trabajo. Pero un ajuste de plantilla y el fallecimiento de un familiar cercano desembocarán en una experiencia nocturna que lo sumirá en una auténtica batalla contra la demencia, sus miedos internos y una pulsión sexual contenida.
Novela finalista del Premio Nacional Domingo Santos de Novela Fantástica en el año 2012, El Secreto de Dedalus bebe de autores tan dispares como Joyce, Samuel Beckett o Bukowski. Una atrevida muestra de surrealismo, humor entremezclado con suspense y terror psicológico escrita en primera persona. No te dejará indiferente.
Después de leer El secreto de Dedalus hay que pasar por descompresión: uno está demasiado afectado por las profundidades a las que el libro te sumerge. Te falta el aire y se nubla la visión.
David Jasso
Un aterrador viaje hacia la locura que te deja sin aliento, un sobrecogedor descenso a los infiernos del alma humana.
Roberto Malo


La novela de Óscar puede meterse en una clasificación que personalmente me encanta. No porque se trate de una novela de terror, ni porque tenga una prosa envidiable, ni porque su autor describa sin aburrir y narre sin enumerar acotaciones. Me encanta porque pertenece al gran género de lo que yo llamo (medio en broma, medio en serio) «novela de desgraciado». También me vale «novela de cabrón».

Sergio Dedalus, el protagonista y también narrador de este plano secuencia, sumidero a la fatalidad al más puro estilo de «La soga», es una persona con mala suerte, sí, pero también alguien que Óscar, me parece, quería crear tan despreciable como (ahí está lo difícil) susceptible de despertar la empatía del lector. No una empatía de «podría ser yo», ni siquiera de «lo entiendo», pero sí de «es real», de «lo creo». 

Tengo que decir que aunque Óscar es de los que defienden la legitimidad y calidad del género fantástico, también es de los que disfrutan con toda la literatura, y eso se nota. Entre las influencias de la contraportada yo he echado de menos, no sé si será solo sensación mía, a J. D. Salinger, por esas divagaciones aparentemente inconexas de Holden que finalmente contenían más de lo aparente, esas que tan bien cimentaban el personaje, y que recuerdan (quizá al revés) a las del también desubicado y confuso Dedalus.

Y parece, al principio del libro, que va a llevar estos derroteros; los de la novela psicológica, quiero decir, casi thriller de personaje insomne y sociópata en ciernes, entre la realidad y lo que está un poco por debajo. Pero no, esto no es realismo mágico. Tampoco es una novela de terror a lo Barker, ni tampoco a lo Lovecraft. Es... otra cosa. Algo sucio e inquietante que cuesta despegarse del recuerdo pero que no tiene una silueta concreta que recortar en la noche.

Hasta la fecha, lo mejor que he leído de Óscar. Según el editor, su mejor novela. Según el autor, una experiencia (la escritura del libro) que no sabe si estaría dispuesto a repetir: una inmersión nocturna en dimensiones que pueden llegar a atraparte de manera muy real. 

Ni que decir tiene que os la recomiendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada