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jueves, 24 de febrero de 2011

Narracion causística: inventores de salón


Qué fácil fue para Julio Verne incorporar en sus novelas la entonces impensable idea de un viaje a la luna... y cuántos quebraderos de cabeza les llevó a Von Braun y compañía, exiliados de lujo de la derruida alemania nazi, colocar aquél puñado de toneladas de carísimo metal y plástico en el selénico satélite.

Qué fácil fue para Karel Čapek imáginar aquellos esclavos metálicos, los robots... y qué complicado (y caro) lograr que el maldito ASIMO dé un paso o dos en condiciones (ya podría aprender de otros robots más saltarines, como el big dog de Boston Dynamics).

Un pequeño paso par mí... y otro tropezón para los accionistas del grupo Honda.

Qué fácil fue para H.G. Wells describir el aprovechamiento de la energía nuclear y el uso de la bomba atómica en una futura guerra con alemania en el año 1914... y cuántos experimentos y pruebas fueron necesarios para convertir la teoría especulativa en una de las más mortíferas realidades del tristemente célebre siglo XX.

Que para estos escritores idear todas estas maravillas fuese fácil puede parecer una exageración, (amén de un descrédito hacia la labor de los grandes), una mamarrachada. Pero es que lo que realmente intento decir es que la labor de "inventar" para un escritor es fácil... comparativamente. Me explico. ¿Habría sido capaz Julio Verne de diseñar, construir y pilotar el apolo 11? ¿O H.G. Wells de mantener en funcionamiento el reactor principal de una central nuclear actual?
Aquí una representación de uno de los robota del checo Kapek.

La literatura nos brinda a los escritores la genial posibilidad de jugar con cosas que no entendemos, mientras que los científicos son los encargados de teorizarlas, entenderlas y llevarlas a la práctica. ¿Pero eran acaso los autores mencionados conscientes de estar inspirando a generaciones enteras de futuros científicos? ¿Eran acaso tan pretenciosos como para confiar en que sus ideas las adoptasen los hombres del mañana? 

Pongamos otro ejemplo: en 1911 (dos décadas antes de la invención del radar), Hugo Gernsback describió detalladamente su funcionamiento y características (llegó a hacer planos del prototipo) en su novela seriada Ralph 124C 41+. Si bien es verdad que Gernsback conocía los rudimentos de la ciencia y la tecnología de aquél entonces, no deja de ser un dato interesante...

Hugo Gernsback, además de por los prestigiosos premios de ciencia-ficción que llevan su nombre, es conocido por ser en su momento el editor de la revista de ciencia ficción Amazing Stories.

Me parece inevitable pues que nos preguntemos qué más visos de futuro encontraremos en la literatura de ciencia-ficción de nuestro futuro inmediato. Ya sé lo que dicen muchos: que es un género de capa caída, que ya esta todo inventado... claro que alguien que diga esto se encuentra entre la gente (y me incluyo) que habría sido incapaz de idear algo como el radar antes de que Gernsback lo hiciese allá por el año 1911.

Démosle a este gran género un voto de confianza, dejémos que los inventores de salón sigan inventando, que sigan inspirando a los científicos del mañana. Quien sabe si nuestros nietos no mirarán hacia nuestros años diciendo "esto ya se le había ocurrido antes a alguien; lo leí en un libro".

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu articulo, y el género de ciencia ficción en la novela me parece muy interesante sobre todo autores como Philip K Dick.

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  2. Buena lanza rota por la Ci-Fi de cualquier tiempo. :D Anda que no queda nada por inventar... pufff...

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  3. A la ciencia ficción aún le queda mucho por decir. No creo que esté de capa caída, pero me han comentado que en España no funciona muy bien y publicar algo es complicado.

    Lo de que ya está todo inventado... yo siempre digo que es difícil crear algo original a estas alturas; pero difícil no es imposible, y eso es aplicable a cualquier género.

    A mí me gusta mucho Asimov, seguro que sus famosas leyes de la robótica se aplicarán en el futuro.

    ¿Tú tendrías fobia a los androides? Porque hay mucha gente a la que no le gustaría tener una mole de metal moviéndose en las proximidades xD.

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  4. @odiealex: la ciencia-ficción es un género por el que siento debilidad, y al igual que en tu caso uno de mis preferidos es el autor que mencionas.

    @Francisco: en efecto, queda mucho por inventar... ¡Qué pena que a mí no se me ocurra nada!

    @Watson: Como dices, yo también he oído que es algo complicado, pero al mismo tiempo me encuentro constantemente con nuevos títulos que salen cada mes, muchos de ellos de autores noveles... supongo que igual que inventar, publicar literatura de género es difícil pero no imposible. ;) En cuanto a tenerle fobia a los androides... confieso que la primera vez que ví el big dog en movimiento me dió bastante impresión, me parecían dos personas una frente a la otra, bastante inquietante. :S Pero ahora casi me parece entrañable. Me encantaría tener una jauría como mascotas...

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